El lavavajillas es uno de esos electrodomésticos que utilizamos casi a diario y al que, precisamente por eso, no siempre prestamos la atención que merece. Mientras funciona bien, rara vez pensamos en su mantenimiento. Sin embargo, unos pocos hábitos pueden marcar una gran diferencia en su rendimiento, en la calidad del lavado y también en su vida útil y conseguir tener tu lavavajillas siempre a punto.
Con la vuelta a la rutina de septiembre, este es un buen momento para hacer una pequeña puesta a punto. Por eso, en Ilurotecnic hemos preparado este decálogo con 10 consejos para mantener tu lavavajillas siempre a punto y prevenir muchas de las averías más frecuentes.
1. Limpia el filtro con regularidad
Es uno de los puntos más importantes y, al mismo tiempo, uno de los que más se olvidan.
En el filtro pueden acumularse restos de comida, grasa y pequeñas partículas que terminan dificultando la correcta circulación y evacuación del agua. Esto puede provocar malos olores, vajilla que no queda completamente limpia e incluso problemas de desagüe.

Lo ideal es revisarlo periódicamente, retirarlo siguiendo las indicaciones del fabricante y limpiarlo bajo el grifo con agua tibia.
2. Revisa los brazos aspersores
Los brazos aspersores son los encargados de distribuir el agua por el interior del lavavajillas. Sus pequeños orificios pueden acabar obstruidos por restos de alimentos, cal o suciedad.

Comprueba de vez en cuando que giran libremente y que los orificios no están taponados. Si alguno lo está, puede limpiarse cuidadosamente sin dañar la pieza.
Un brazo aspersor parcialmente bloqueado puede ser suficiente para que determinadas zonas de la vajilla salgan sucias.
3. No sobrecargues el lavavajillas
¡No juegues al Tetris con la vajilla! Intentar aprovechar cada centímetro disponible puede acabar siendo contraproducente.
Cuando platos, vasos, cubiertos o recipientes están demasiado juntos, el agua y el detergente no llegan correctamente a todas las superficies. Además, algún utensilio puede impedir el movimiento de los brazos aspersores.

Una carga bien distribuida suele proporcionar mejores resultados que un lavavajillas excesivamente lleno.
4. Coloca correctamente cada pieza
No solo importa cuánto cargamos el lavavajillas, sino también cómo lo hacemos.
Los platos deben colocarse dejando espacio entre ellos, los recipientes deben permitir que el agua alcance su interior y los elementos más altos no deberían interferir con los brazos aspersores.

También conviene comprobar que ningún cubierto o utensilio pequeño pueda caer y bloquear alguna pieza móvil.
Dedicar unos segundos más a colocar correctamente la vajilla puede mejorar notablemente el resultado final.
5. Mantén los niveles adecuados de sal y abrillantador
La sal especial para lavavajillas ayuda al sistema descalcificador del aparato, especialmente en zonas donde el agua presenta una elevada concentración de minerales.

El abrillantador, por su parte, favorece el secado y ayuda a reducir la aparición de marcas sobre vasos y vajilla.
Muchos lavavajillas modernos indican cuándo es necesario reponerlos. No ignores estos avisos: mantener ambos productos en niveles adecuados ayuda tanto al resultado del lavado como al propio funcionamiento del electrodoméstico.
6. Utiliza el programa adecuado
No todos los lavados necesitan el mismo programa.

El programa ECO puede ser una excelente opción para el uso cotidiano, mientras que una carga con abundante grasa o restos muy adheridos puede necesitar temperaturas más elevadas o un ciclo intensivo.
Utilizar siempre programas muy cortos para vajilla muy sucia puede hacer que queden residuos y favorecer, con el tiempo, la acumulación de grasa en el interior del aparato.
7. Realiza periódicamente un ciclo de limpieza
Aunque el lavavajillas está diseñado para limpiar, eso no significa que se limpie completamente a sí mismo.
Grasas, residuos de detergente y suciedad pueden ir acumulándose en conductos, juntas y otras partes internas.

De vez en cuando conviene realizar un ciclo de limpieza sin vajilla, utilizando un producto específico adecuado para lavavajillas y siguiendo siempre las recomendaciones del fabricante.
Esto ayuda a mantener limpio el circuito interno y a reducir los malos olores.
8. Limpia las juntas y los bordes de la puerta
Hay zonas a las que el agua del lavado apenas llega.
Las juntas de goma, los laterales y determinados rincones de la puerta pueden acumular restos de suciedad, grasa o humedad.

Puedes limpiarlos periódicamente con un paño húmedo y un producto suave. Además de mejorar la higiene, revisar estas zonas permite detectar a tiempo juntas deterioradas que podrían acabar provocando pequeñas fugas de agua.
9. No ignores ruidos, fugas o cambios en su funcionamiento
Los electrodomésticos suelen avisar antes de sufrir una avería importante.
Un ruido que antes no existía, agua acumulada en el fondo, programas que duran mucho más de lo habitual, vajilla que sale fría o resultados de lavado cada vez peores pueden ser indicios de que algo no funciona correctamente.
Continuar utilizando el aparato durante semanas esperando que el problema desaparezca puede hacer que una incidencia relativamente sencilla termine afectando a otros componentes.
10. Ante una avería, evita desmontar componentes internos
Limpiar un filtro o revisar un brazo aspersor está al alcance de prácticamente cualquier usuario. Manipular bombas, resistencias, sensores, electroválvulas o componentes eléctricos es diferente.
Cuando el lavavajillas presenta un fallo persistente, códigos de error, fugas importantes o problemas eléctricos, lo recomendable es recurrir a un servicio técnico.

Un diagnóstico profesional permite localizar el origen real del problema y valorar si merece la pena reparar el aparato antes de sustituir piezas innecesariamente.
Un pequeño mantenimiento puede evitar grandes problemas
Como ves, la limpieza de los distintos componentes es importante para tener a punto siempre tu lavavajillas. Aquí te dejamos algunos consejos de limpieza de la mano de uno de los principales fabricantes.
No hace falta dedicar demasiado tiempo al mantenimiento del lavavajillas. La clave está en incorporar algunas revisiones sencillas a nuestra rutina: mantener limpio el filtro, vigilar los brazos aspersores, cargar correctamente el aparato y prestar atención a cualquier comportamiento anormal.
Estos pequeños gestos ayudan a conseguir mejores resultados de lavado, reducen la acumulación de suciedad y pueden prevenir muchas averías.
Y si tu lavavajillas ya no limpia como antes, pierde agua, no desagua, no calienta o muestra algún código de error, en Ilurotecnic podemos ayudarte a localizar el problema y reparar el electrodoméstico para que vuelva a funcionar correctamente.











