El final de agosto supone para muchos hogares la vuelta de las vacaciones, el regreso al trabajo y, poco a poco, la recuperación de las rutinas habituales. También es un buen momento para dedicar unos minutos a aquellos aparatos que han trabajado especialmente durante los meses de calor.
El mantenimiento de los electrodomésticos después del verano puede ayudarnos a detectar pequeños problemas antes de que terminen convirtiéndose en averías. Aire acondicionado, frigorífico, lavadora o lavavajillas han podido soportar un uso especialmente intenso durante las últimas semanas, mientras que otros equipos, como la secadora o la caldera, pronto volverán a ganar protagonismo.
Septiembre se convierte así en un excelente momento para realizar una sencilla puesta a punto de nuestros electrodomésticos con lo que cuidar de la eficiencia energética de nuestro hogar.
Aire acondicionado: después del verano y semanas funcionando, toca revisarlo
Probablemente sea uno de los aparatos que más ha trabajado durante julio y agosto.
Después de semanas funcionando varias horas al día, conviene prestar especial atención al aire acondicionado. Y no solamente porque haya terminado la época de mayor utilización: dejarlo en buenas condiciones también ayudará a que esté preparado para cuando volvamos a necesitarlo.
Una de las primeras tareas consiste en revisar y limpiar los filtros siguiendo las indicaciones del fabricante. Cuando acumulan polvo y suciedad, el paso del aire puede verse dificultado y el equipo puede perder eficiencia.

Pero también debemos prestar atención a posibles cambios que hayamos detectado durante el verano:
- ¿Enfría menos que al principio de la temporada?
- ¿Ha comenzado a producir algún ruido diferente?
- ¿Desprende malos olores al encenderlo?
- ¿Gotea agua?
- ¿Necesita mucho más tiempo para climatizar la estancia?
Si alguno de estos síntomas persiste después de limpiar los filtros, puede ser conveniente realizar una revisión.
La nevera también ha sufrido el calor del verano
Aunque funciona durante todo el año, el frigorífico tiene que realizar un esfuerzo especialmente importante durante los meses de calor.
Las temperaturas elevadas de la cocina, las continuas aperturas de puerta, las bebidas que introducimos para enfriar y una mayor cantidad de alimentos pueden aumentar considerablemente su carga de trabajo.
Al terminar el verano podemos aprovechar para hacer una pequeña limpieza y reorganización.

Vacía parcialmente el frigorífico, retira aquellos productos que hayan caducado y comprueba que los alimentos no estén bloqueando las salidas interiores de aire. Revisa también las juntas de las puertas y asegúrate de que cierren correctamente.
Presta atención a cualquier acumulación anormal de hielo, condensación excesiva o cambio en los ruidos habituales del aparato.
Y, sobre todo, comprueba que mantiene correctamente la temperatura.
Como referencia general, el frigorífico suele mantenerse aproximadamente entre 3 y 5 °C y el congelador alrededor de −18 °C, aunque siempre deben tenerse en cuenta las recomendaciones del fabricante.
Si la nevera funciona continuamente pero no consigue enfriar correctamente, es recomendable localizar la causa antes de que el problema vaya a más.
Lavadora: arena, toallas y muchos más lavados
Bañadores, toallas, ropa de vacaciones, prendas deportivas... Durante el verano la lavadora puede haber trabajado bastante más de lo que pensamos.
Y hay un invitado especialmente incómodo que suele regresar de las vacaciones con nosotros: la arena.
Los pequeños restos acumulados en prendas y toallas pueden terminar en diferentes partes de la lavadora.

Al finalizar el verano es un buen momento para revisar:
- El filtro.
- La goma de la puerta.
- El cajetín del detergente.
- El interior del tambor.
- Las conexiones visibles de entrada y desagüe.
En las lavadoras de carga frontal, la goma puede acumular humedad, restos de detergente y pequeñas partículas. Límpiala cuidadosamente y revisa especialmente los pliegues.
También conviene limpiar el cajetín para evitar acumulaciones de detergente y suavizante.
Si aparecen malos olores en la lavadora, un ciclo de mantenimiento siguiendo las instrucciones del fabricante puede ayudar a limpiar el interior del aparato.
Lavavajillas: una limpieza después de las comidas del verano
En vacaciones cambian nuestros hábitos.
Comemos más veces en casa, recibimos visitas, organizamos cenas y utilizamos con mayor frecuencia platos, vasos y utensilios. Como consecuencia, el lavavajillas también puede experimentar semanas de utilización intensiva.
La puesta a punto puede comenzar por algo tan sencillo como retirar y limpiar los filtros.
Los restos de alimentos acumulados pueden generar malos olores y dificultar el funcionamiento correcto del aparato.
Comprueba también visualmente que los orificios de los brazos aspersores no estén obstruidos y que estos puedan girar libremente.

Si los vasos comienzan a salir sucios, aparecen restos de alimentos después del lavado o detectas agua acumulada en el fondo, no deberíamos limitarnos a utilizar programas cada vez más intensivos. Puede existir un problema de limpieza, desagüe o circulación del agua que conviene solucionar.
La secadora se prepara para volver al trabajo
Durante los meses de verano podemos tender la ropa con mayor facilidad y aprovechar las temperaturas elevadas para secarla al aire libre.
Pero septiembre nos acerca poco a poco al otoño.
Si tu secadora lleva semanas o incluso meses utilizándose muy poco, este es un buen momento para prepararla antes de que vuelva a trabajar con mayor frecuencia.

Limpia el filtro de pelusas y revisa las zonas accesibles indicadas por el fabricante.
En los modelos de condensación o bomba de calor también debemos respetar las tareas de limpieza y mantenimiento especificadas para cada aparato.
La acumulación de pelusas puede reducir el flujo de aire, aumentar los tiempos de secado y perjudicar la eficiencia del electrodoméstico.
Si al volver a utilizarla notas que la secadora tarda demasiado en secar, no alcanza la temperatura habitual o produce ruidos extraños, conviene revisar qué está ocurriendo.
Caldera y termo: mejor comprobarlos antes de que llegue el frío
Probablemente agosto no sea el mes en el que más pensamos en la calefacción.
Precisamente por eso, el final del verano puede ser un buen momento para comprobar aquellos equipos que van a adquirir mayor importancia durante los próximos meses.
Esperar al primer día realmente frío para descubrir que la caldera no funciona suele ser bastante menos conveniente.

En el caso de una caldera, podemos comprobar visualmente su estado general y prestar atención a cualquier anomalía, pérdida de agua, ruido o código de error.
Las operaciones internas, ajustes y trabajos que afecten al gas, la combustión o elementos de seguridad deben quedar en manos de profesionales cualificados.
Con los termos ocurre algo parecido. Si observamos pérdidas de agua, variaciones importantes en la temperatura, ruidos anormales o problemas para calentar, es preferible revisar el aparato antes de que aumente su utilización.
No olvides los pequeños electrodomésticos que también han trabajado este verano
No todos los aparatos que merecen una revisión son grandes electrodomésticos.
Microondas, horno, campana extractora o vitrocerámica también pueden haber tenido un uso diferente durante las vacaciones.
Una limpieza profunda del horno y el microondas, por ejemplo, permite retirar restos de grasa y alimentos antes de que se acumulen todavía más.
En la campana extractora debemos prestar especial atención a los filtros. La grasa acumulada reduce su eficacia y puede provocar olores.
En placas vitrocerámicas y de inducción conviene observar si existen grietas, daños superficiales o comportamientos anormales durante su funcionamiento.
Son pequeñas comprobaciones que podemos incorporar fácilmente a la limpieza general de final de verano.
¿Qué puede hacer el usuario y qué debería revisar un técnico?
La puesta a punto después del verano no significa desmontar los electrodomésticos.
Hay muchas tareas sencillas que podemos realizar nosotros mismos: limpiar filtros accesibles, comprobar juntas, retirar restos de suciedad, mantener despejadas las zonas de ventilación o revisar visualmente conexiones y mangueras.
Pero existe una línea que no deberíamos cruzar.
Si es necesario desmontar componentes eléctricos, intervenir en circuitos frigoríficos, manipular gas, acceder a elementos internos o realizar mediciones técnicas, la revisión debería quedar en manos de un profesional.
También conviene solicitar asistencia cuando detectamos un cambio claro en el funcionamiento de un electrodoméstico.
Los ruidos, olores, pérdidas de agua, temperaturas incorrectas o tiempos de funcionamiento excesivos no deberían considerarse normales simplemente porque el aparato todavía siga funcionando.
Una pequeña revisión ahora puede evitar una avería después
El final del verano es una época de transición.
Volvemos a llenar la nevera con la compra semanal, recuperamos las coladas habituales, utilizamos de nuevo el lavavajillas con regularidad y, dentro de poco, la secadora y los equipos de agua caliente y climatización comenzarán a enfrentarse a una nueva temporada.
Dedicar unos minutos a revisar nuestros electrodomésticos puede ayudarnos a empezar septiembre con todo preparado.
Y si durante esa puesta a punto detectas que algún aparato no enfría, no calienta, hace ruidos extraños, pierde agua o simplemente ya no funciona como antes, es mejor averiguar qué ocurre antes de que la avería termine dejándolo fuera de servicio.
En Ilurotecnic contamos con técnicos especializados en la reparación y mantenimiento de electrodomésticos y equipos de climatización, para diagnosticar el problema y determinar la solución más adecuada.
Porque preparar la casa para volver a la rutina también significa asegurarnos de que los electrodomésticos que utilizamos cada día estén preparados para acompañarnos durante los próximos meses.








